| Un
total de 827 incendios han quemado 978,42 hectáreas de
superficie arbolada en Castilla-La Mancha a lo largo de
este año, registrándose un notable descenso del número
de hectáreas arrasadas por el fuego a pesar de que este
año ha sido el de mayor siniestralidad de toda la serie
histórica.
Así
lo indicó el consejero de Agricultura Y Medio Ambiente,
Alejandro Alonso, durante el debate celebrado en
el Pleno de las Cortes regionales sobre la campaña
contra los incendios forestales de este año, que, a su
juicio, se ha desarrollado "razonablemente
bien", al no tener que lamentar perdidas humanas,
no afectar ningún incendio a los espacios naturales
protegidos de la región ni registrarse ningún
accidente digno de reseñar.
Alonso,
tras resaltar el esfuerzo realizado por las 2.600
personas que participan en labores de extinción,
indicó que la campaña ha contado con un presupuesto
total de 4.835 millones de pesetas, lo que supone
un aumento del 40% respecto a la del año 2000. También
subrayó las distintas mejoras introducidas tanto en los
equipos mecánicos como en las condiciones de trabajo
del personal.
Respecto
al nivel de eficacia de la campaña, definido como el
cociente entre la superficie arbolada quemada y el número
de incendios, Alonso explicó que este año se sitúa en
1,19 hectáreas, un buen dato, en su opinión, al estar
muy por debajo de la media del último decenio, que fue
de 8,6 hectáreas.
Negligencias
El
consejero también se refirió a las causas que
motivaron los incendios y resaltó el fuerte incremento
experimentado en los años 2000 y 2001 por las
negligencias. El pasado año, apuntó, causaron el 51,9%
de los incendios y éste el 47%, constituyendo el empleo
del fuego para quemas agrícolas y de pastos el 44% de
las negligencias; la quema de basureros, el 16,7%; y las
hogueras y cigarrillos, el 21,1%.
El
resto de causas que originaron hasta el 1 de octubre los
incendios fueron el rayo, con un 10,8% de los
siniestros, los incendios intencionados, que han
supuesto el 15,45%; el ferrocarril, el 0,8%;
desconocidas, el 17,8%; y de otro tipo, como caídas de
cables eléctricos, maquinaria agrícola y viaria, o
accidentes de tráfico, el 8,2%.
Sobre
la cuantificación de las pérdidas económicas
producidas por los incendios de la campaña 2001, el
consejero indicó que ascienden a unos 347 millones
de pesetas y respecto a las pérdidas ecológicas,
aseveró que no han sido importantes por no haber estado
afectado ninguno de los espacios naturales protegidos de
la región.
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