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Grisolía fue investido en Cuenca Doctor "Honoris Causa"
por la Universidad de Castilla-La Mancha

La revolución genética es en gran parte la biotecnología aplicada a
la agricultura, destacó el bioquímico "Premio Príncipe de Asturias"

Redacción

Albacete 

El bioquímico y "Premio Príncipe de Asturias" de Investigación Científica y Técnica, Santiago Grisolía, advirtió ayer en Cuenca que es necesario tener en cuenta las bases científicas a la hora de abordar aspectos éticos o sociales del proyecto genoma humano, sin las cuales no es posible reflexionar.

Grisolía señaló en el discurso que pronunció, tras ser investido Doctor "Honoris Causa" por la Universidad de Castilla-La Mancha, que, aunque ha habido "excelentes reuniones que han abordado diferentes aspectos éticos y sociales del proyecto genoma humano", algunas de ellas "han adolecido de la falta de interacción con la ciencia básica".

Sin embargo, considera que "no es posible ni eficiente discutir o reflexionar sobre este proyecto sin tener en cuenta sus bases científicas", como ocurre actualmente con la clonación.

En este sentido, recordó que Carl Sagan ya expuso el peligro subyacente de la actual dicotomía de la sociedad, porque "hemos creado una civilización global en la que la mayoría de los elementos cruciales dependen de la ciencia y de la tecnología, pero también hemos subdividido y especializado los centros de cultura de tal modo que casi nadie entiende la ciencia y la tecnología".

Esta es una "prescripción para el desastre", ya que "podremos mantenernos así por un periodo, pero más pronto o más tarde la mezcla de ignorancia y poder explotará en nuestras caras", añadió.

Por lo tanto, cree que la sociedad de hoy requiere una población científica y tecnológicamente preparada, porque "sabemos que cada vez más un gran número de empleos de gran importancia dependen del conocimiento tecnológico".

Entiende que este hecho es especialmente importante en un momento en el que el proyecto genoma humano se ha extendido a la genética de otros organismos, como los del mundo vegetal.

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La revolución genética es en gran parte la biotecnología aplicada a la agricultura, "de la que vamos a depender cada vez más y que tendrá un gran impacto en los próximos años", destacó Grisolía, ya que actualmente la reserva de comida en el mundo es de 48 días, debido a un aumento de la demanda y al declive de la productividad, que supone "la más baja desde el principio de la revolución verde".

Además, el científico recordó que "vivimos de unas cuantas semillas", especialmente de la del arroz, del que se alimenta más de la mitad de la población mundial.

Es decir, que si en un momento determinado se parase el crecimiento de una de estas semillas, por las razones que fuesen, "sería una catástrofe tremenda para la sociedad", manifetó el "Premio Príncipe de Asturias" de Investigación Científica y Técnica.

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